¿Niños que abusan…?

Fue un caso vivido en nuestros primeros años, y que a lo largo de los años se ha repetido en diferentes escenarios con diferentes protagonistas.

Dos niños y una niña descubiertos por una tía jugando “a los adultos” –como los niños dijeron-. Esos niños tenían entre siete y nueve años de edad.

Fue la tía quien en esta oportunidad nos contactó; aquellos niños estaban aterrados por la reacción de los padres, la tía logró calmar las reacciones y guiarlos a la búsqueda de ayuda con profesionales ¡Benditas tías que ejercen su importante rol!

Luego de contarme la historia del “juego de adultos”, me preguntó con real preocupación y dolor:

“¿Cómo llamar a estas situaciones?, ¿cómo se determina quién inició? ¡Él no puede ser un abusador! Son unos niños, ¿cuál es el abusado?”

A lo que respondí: Se llama abuso reactivo. Y ahí empezamos el abordaje familiar.

De qué se trata este término.

El término fue formado por el Instituto Internacional de la Niñez en 1985, en el desarrollo de su programa para niños con abuso sexual reactivo.

La definición se refiere a conductas sexuales de niños que han vivido algún tipo de abuso sexual y las repiten con otros niños. Es una cadena peligrosa que revela que el niño que inicia estas prácticas es un niño víctima de alguien más.

Para que se considere abuso sexual con consciencia de sometimiento a estas practicas, debe existir una diferencia de al menos cinco años de edad entre los niños, además de la capacidad de poder, fuerza, influencia e intimidación existente entre los niños.

Este tipo de abuso, se diferencia de la curiosidad sexual de forma muy clara, en la curiosidad no hay prácticas sexuales ni es oculto porque no hay temor ni secretos sembrados en el niño. La curiosidad es inofensiva y transparente.

Ejemplos de curiosidad sexual:

– Querer ver la diferencia de cuerpos/genitales entre un niño y una niña, un hombre  o una mujer. Ya reconoce que hay diferencias físicas y necesita respuestas.

– Desarrollar apego y especial interés por algún niño/a u otro adulto (mujer u hombre). Es normal, reconoce satisfacción al compartir con otros y a la vez, de acuerdo a edades, puede imitar roles.

– Descubrir sus genitales, tocarlos. Así como descubren sus manos y pies, están reconociendo las partes de sus cuerpos -y hay formas de gestionar la autoestimulación si aparece en algún momento-.

Todo es natural, visible, a la luz de los ojos de los adultos, propio del desarrollo evolutivo de los niños, a diferencia del abuso sexual reactivo donde hay prácticas sexuales y en secreto, lejos de la mirada de los adultos.

Ejemplos de abuso sexual reactivo:

– Besos sexualizados.

– Desnudos con posiciones sexuales.

– Tocamientos directos en genitales con manos, boca u objetos para estimulación.

– Juegos con desnudos, como a ser papá y mamá (novios, esposos, parejas)

Y todo ocurre de forma oculta, a escondidas de los adultos, pidiendo guardar el secreto de forma amable con recompensas o con amenazas que pueden ser cumplidas o creídas en sus capacidades como niños.

El desarrollo evolutivo en cuanto a la sexualidad de los niños y adolescentes no viene con imágenes o ideas para ser practicadas, esas ideas que llevan a la práctica han sido vividas de manera previa, han sido vistas con anterioridad, lo que lo hace antinatural y lo deja totalmente al lado opuesto de la curiosidad sexual.

No se debe minimizar el daño que causa a los niños esta vivencia. A lo largo de los años hemos visto como empequeñecen las devastadoras consecuencias que el abuso reactivo causa en los niños involucrados.  Ya hubo estimulación sexual, ya han vivido emociones asociadas a la estimulación sexual y propias de cada uno, ningún niño la va a vivir de igual forma, y todo ha sido entre hermanos, primos o amigos muy cercanos. El paso del tiempo sin acompañamiento especializado va a traer consecuencias negativas en su desarrollo como niños, adolescentes y adultos.

Dato importante:

Martinez, M, en su investigación y texto “Perfil  de la víctima, perfil del agresor. Factores de riesgo, factores de protección” (2012), refiere  que el 40% de los agresores sexuales son menores de edad que cometieron sus primeras  agresiones sexuales antes de cumplir los 16 años de edad. 

Entonces… ¿Cómo proceder? ¿Qué hacer?

– Debe ser atendido por un especialista en el tema, el cual será el responsable de abrir y cerrar el proceso terapéutico junto a los padres/cuidadores.

– Hay que reconocer que todos los niños involucrados son víctimas, no separarlos como “el abusado y el abusador”. Ambos necesitan del acompañamiento psicológico.

– No tomes decisiones y acciones sin antes consultar con un especialista. La primera intervención que como adulto a cargo pueden realizar, es dar a conocer a los niños que las prácticas que realizaron no son juegos ni son aprobadas, esto demostrado desde el afecto y cuidado. Mantener una supervisión adecuada.

– Busca ayuda profesional inmediata antes de dar los siguientes pasos.

El abuso reactivo es más común de lo que creemos, solo que las familias eligen minimizar el daño, bien sea por desconocimiento o por temor a enfrentar lo que hay detrás; eligen no darles la oportunidad a los niños de construir una personalidad y sexualidad sana en los tiempos más acordes. Otros niños jamás son descubiertos y caminan hacia la adultez con heridas abiertas, sin entender sus acciones, comportamientos y pensamientos; a ustedes les digo: hay una nueva oportunidad para sanar, para nombrar tu historia y alcanzar la sanidad.

Estamos con ustedes.

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