6 formas de enseñar a los niños prevención de abuso sexual sin caer en temas de sexualidad.

¿Es posible hacer prevención del abuso sexual sin hablar de lo sexual? La respuesta es sí y no. Cuando pensamos en hacer prevención de abuso sexual una de las primeras cosas que viene a nuestra mente es explicarle a los niños que nadie debe tocar su partes privadas, o decirle que si alguien les toca sus partes privada deben alejarse de esa persona y contar lo que sucedió. Nosotros en nuestros programas de prevención, mencionamos esta y otras estrategias para equipar a los niños y enseñarles a defenderse de los agresores, nuestro programa más reducido dura un máximo de 2 horas y son horas llenas de risas, bailes, cuentos y más, pero ¿qué tal la educación en casa?, donde los adultos pueden y deben reforzar la prevención sin transmitir temores y sin abrumar a los niños, parece una misión complicada enseñar prevención en casa sin que siempre tengas que mencionar el tema sexual pero no lo es, aplicando estas 6 formas de enseñar a tus hijos podrás comenzar desde hoy.

1.- Fomenta la empatía durante los juegos. En algunos hogares existen juegos donde los niños no tienen control sobre su cuerpo o donde las emociones de los niños no son respetados. Cosquillas hasta molestar, juegos de manos sin límites, aguantar dolor mediante un juego o no escuchar cuando un niño se ha enojado o entristecido en algún punto de juego. Sé que te suena familiar y posiblemente sea una tarea agotadora intentar que niños -y sobre todo algunos adultos- entiendan y respeten este punto, pues muchos adultos practican esta forma de jugo con inocencia y por el puro gusto de ver la reacción de los niños. Pero lo que está detrás de estos juegos es un mensaje sutil que se siembra en la pequeña mente de los niños, un mensaje implícito de “no tienes control sobre tu cuerpo. No tienes el poder para detener esto, y a pesar de tus emociones o peticiones de basta no serás escuchado”.  

Para que eso no tenga lugar y no tome ventaja sobre tu pequeño, te invitamos a fomentar juegos donde todos puedan reír y disfrutar, y cuando el juego escale a puntos donde no se practica empatía, tú como cuidador verbalices y modeles la empatía interviniendo de forma asertiva, te dejaré algunos ejemplos:

    • Tío fulano, veo que la cara de Juan (niño) se ve enojada/triste, ya no parece estar disfrutando del juego es hora de detener el juego. Te pido, por favor, detener el juego ahora mismo. Juan, ¿quieres venir aquí conmigo?, podemos buscar algo para hacer mientras te sientes mejor. 
    • Juan veo que tu primo no se está riendo, sus cejas lucen fruncidas y sus manos cerradas, tu primo está enojado, solo tú te estás riendo, ya no es juego, tu primo está molesto, te pediré, por favor, detengas el juego. Primo Luccas, ¿quieres caminar apartado de Juan por un momento mientras te sientes mejor?, puedo acompañarte. 

Como verás en los ejemplos, la idea es validar las emociones, mostrar tu apoyo y mostrarle a los niños que pueden tomar una decisión de no aguantar una situación que no desean. De esta forma les estarás dando estrategias poderosas que les servirán para identificar situaciones de riesgo. 

2.- Deja a tus niños tomar decisiones diarias. La vida en familia o en el aula de clases puede llegar a ser agotadora, como maestra de niños de pre-k de una escuela donde el desarrollo socio emocional de los pequeños es lo más importante, te confieso que algunos días solo quiero que los niños obedezcan y me hagan el día fácil, pero eso nunca sucede; negociar, validar, dar opciones, respetar los tiempos, ser flexible, dejar a los niños decidir si quieren o no usar zapatos/suéter son parte del trabajo al cual me comprometí hace más de un año. Para ser honesta, soy la que más ha aprendido, he aprendido que cuando practico la empatía y les dejo decidir mi salón de clases tiene más risas que llantos, y mi día no es más fácil pero es menos agotador. 

Sé que es un trabajo agotador y muchas veces abrumador, pero quiero invitarte a dejar que tus niños tomen decisiones, no de vida o muerte, pero sí decisiones que les hagan sentir que tienen el poder de decir lo que quieren y serán escuchados; que entre el pantalón azul y verde puede escoger su favorito, que puede ver el último video y apagar lo tele o apagarla de una vez, que puede comer todo lo que hay en plato o dejar lo que no le guste, que no puede llevarse 5 juguetes al patio pero puede elegir el que más le guste, que puede tomar decisiones porque su voz cuenta, porque sus gustos cuentan porque es un ser humano digno de ser validado. 

3.- Comunícate de forma asertiva con tus niños. Cuando les pidas o les comuniques algo, hazlo que sea entendible. A los 3 y a los 15 años, comunicate sin dobles mensajes, la comida se la deben comer no porque mamá la hizo con amor o porque papá se pone triste, ni mucho menos porque hay niños pobres que no pueden comer, la comida se la deben comer porque hace bien al cuerpo, los ayuda a crecer y los mantiene sanos; los juguetes los recogemos porque no es seguro dejarlos tirados, alguien se puede caer; el plato lo lavamos después de comer porque fue tu plato usado y mamá o papá no pueden hacer todo en casa porque es agotador. 

Cuando usamos una comunicación asertiva no manipulamos a nuestros niños, les enseñamos basado en algo real, les enseñamos lo que esperamos de ellos y cerramos la puerta a los manipuladores mal intencionados, así no encontrarán un niño/adolescnte confundido que quiera hacer algo por complacer o hacer feliz  alguien que no lo merece.     

4.- Trabaja de forma intencional en la relación con tus hijos. La confianza es un vínculo que se construye y también se destruye, cuando tus niños son pequeños ellos confían ciegamente en ti, y dependiendo de su desarrollo evolutivo y tus acciones como cuidador esa confianza pasa por proceso, se debilita, se fortalece o se destruye. Si frente a algo malo el primer pensamiento de tus hijos es algo como “mi mamá/mi papá me va a matar”, necesitas hacer un stop, pues lo ideal es que al sentir temor o pesar por lo malo, tus hijos tuvieran el alivio de decir: mi mamá/papá me va a ayudar. 

Esto se desarrolla desde la infancia, cuando aprendes a relacionarte con tus hijos conforme a sus edades. Si cuando tus hijos rayan las paredes de la casa, derraman el jugo en la alfombra o se ensucian la ropa que recién les pusiste para ir a esa reunión importante, si, esas reacciones que tuviste, esas caras que hiciste, eso le dio a tu hijo/a una idea de cómo reaccionarías cuando se meta en un problema. Si piensas que no fuiste el mejor o la mejor con esas caras o reacciones, hoy tienes otra oportunidad, comienza a reaccionar diferente, todo tiene una solución y nada es tan grave que no se pueda lavar, reemplazar o ignorar. Si hoy tu hijo ya es adolescente, habla con él/ella, sé vulnerable, reconoce en qué fallaste antes y pregúntale cómo pueden tener una mejor relación, busca ayuda para mejorar tu relación con ellos.

5.- Busca nuevas formas de enseñar a tus hijos. El tiempo fuera, la vara de la corrección, la palmada a tiempo, el rincón de los aburridos, el policía te va a llevar, el encierro, la chancla, el ahora no tienes postre, play, nintendo o una semana sin salir, son formas de maltrato, unas con consecuencias más graves que otras, pero todas son maltrato. Hoy en día hay suficientes estudios serios sobre el maltrato infantil y sus consecuencias a corto, mediano y largo plazo. Ya sé que eso suena a que ahora no se puede disciplinar a los niños, pero eso no es cierto, eso es falta de conocimiento en una era donde todo está a un clic.

Sin duda es más fácil criar bajo los métodos de las abuelas y las madres que tuvimos, eso es familiar y no requiere una mirada profunda a nuestras propia infancia y a nuestras propias heridas. El verdadero desafío es criar sin miedos, que tus niños te respeten y colaboren por lo que representas para ellos, porque se sienten parte de un hogar seguro y no por lo que les pasará. La consecuencia de no hacer una tarea no es un castigo, es tener que explicarle al maestro por qué no hizo la tarea y reprobar; la consecuencia de derramar el juego es ayudar a limpiar o verte limpiar lo que se ha derramado; la consecuencia de estar enojado y tirar cosas, es calmarse, conversar sobre qué puede hacer diferente la próxima y vez y recoger lo que tiró; la consecuencia de tener un arrebato de violencia es “te sostengo tus manos porque no es seguro para mí ni para ti y en esta casa no usamos violencia usamos nuestras palabras”; las consecuencias deben ser para enseñar algo más importante y que perdure en el tiempo, que solo el poder que tienen los adultos sobre los más pequeños. Tus hijos recibirán de otros lo que reciben de ti, asegúrate que los estás preparando para recibir amor y no maltrato.     

6.- Invierte todo lo que puedas en el desarrollo de habilidades socio-emocionales.  Libros, terapia, cuentas sobre crianza consciente, crianza respetuosa, sanidad emocional y crecimiento espiritual. Nadie con una mente sana soñó tener un hijo para castigarlo, pegarle, gritarle, no atenderle o para perderlo en la adolescencia, no; quienes se vieron en este papel o aceptaron el papel de papá o mamá lo hicieron con la intención de proteger, nutrir, amar, enseñar, acompañar; se imaginaron los mejores momentos y tal vez minimizaron, no visualizaron todos los retos o lo vieron con optimismo, y creo que es normal, sino nadie se animaría a traer niños a esta mundo. El asunto es que cuando la intención primaria está fallando es hora de buscar ayuda profesional. 

Cuando le muestras a tus hijos tu interés de ser mejor padre o madre educandote y sanando, le estás dando mensajes poderosos, como: mereces a alguien que quiera lo mejor para ti; está bien buscar ayuda; podemos hacer las cosas diferentes; mamá o papá no son super poderosos ni infalibles por eso necesitan que expertos los ayuden. Si mañana tus hijos se encuentran atrapados en una situación difícil, sabrán buscar afuera en los lugares correctos la ayuda que necesitan.

Hay miles de forma de prevenir el abuso sexual infantil y todas dependen del papel que los adultos estén dispuestos a hacer, todas recaen en la salud mental de un niño, ese es el ticket a una vida llena de herramientas para superar obstáculos o a una vida llena de obstáculos que le superan las ganas de la vida. Como adultos, tomemos la responsabilidad de construir un mundo más seguro para nuestros pequeños. Si necesitas ayuda para ejecutar algunas de estas ideas, no dudes en escribirnos.  

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