3 preguntas recurrentes que surgen al conocer que tu hijo/a ha sufrido abuso sexual.

 

Existen muchísimas dudas, miedos e incertidumbre en los padres, madres o figuras de contención cuando conocen que sus hijos han vivido abuso sexual.

Para mí, las preguntas más comunes en consejería y consultas psicológicas en relación al abuso son:

“¿Podrá olvidarlo?”

“¿Cuál será su orientación sexual?”

“¿Será un niño normal?”

Voy a ir dando respuesta a cada una, recuerda que esto no cubre la atención o acompañamiento psicológico que como familia necesitan cubrir, cada inquietud que se haga presente en ti es importante que la puedas compartir con tu terapeuta especialista en el tema.

1. “¿Podrá olvidarlo?”

El objetivo de la intervención y recuperación no es el olvido.

No es posible ni recomendable intentar mantenerlo en el olvido. Esto sería evadir las consecuencias que al no ser atendidas, harán explosiones a lo largo de la vida. El olvido no hará su acto de presencia, si lo hace, créeme que es aparente, solo está bloqueando canales vitales para sanar y otorgar una vida plena a tu hijo/a.

Aun si los niños son muy pequeños, en edades de infancia temprana (desde el primer año hasta los 6 años), según la vivencia, presencia de violencia u otros traumas, pueden desarrollarse algunas fobias aún si el episodio como tal no se recuerde. Siendo este el caso, como papá y mamá el acompañamiento psicosocial para ti es muy importante, te ayudará a desplegar tu resiliencia,  gestionar tus emociones, dar contención a tu hijo/a, hablar de tus temores, crear un plan de prevención de abuso a futuro, y más, todo en relación a sus vivencias.

 La sanidad se vive en diferentes etapas, cada una da paso a la otra, al ritmo de cada uno van llevando al sobreviviente hacia la sanidad total. Esto ocurre cuando los recuerdos no tienen el poder para afectar el presente con sentimientos destructivos.

No siempre se puede olvidar (como a menudo se pretende en la vida cotidiana) cuando ni cuanto se desea. Borrar de la mente las experiencias negativas ha sido siempre una aspiración humana. Pero los malos recuerdos pueden tener un valor supervivencial para hacer frente a los errores cometidos (reparar sus consecuencias, por ejemplo) o para tomar las medidas adecuadas en el futuro.
(Cyrulnik, 2013).

Esta pregunta llena de incertidumbre, en el mejor de los casos lleva detrás un genuino deseo de sanar. En el peor de los escenarios, esta pregunta va relacionada a la negación del hecho, a creer que pueden ayudar al hijo/a sin especialistas, lo cual está muy alejado de proteger al hijo/a.

Cambiaré esta pregunta por un: “¿lo podrá superar?”. Y sí, la respuesta es un SÍ, con la guía de un terapeuta especialista y tu importante papel durante el proceso.

  • 2. “¿Cuál será su orientación sexual?”

Esta pregunta viene enlazada al sexo (hombre o mujer) del hijo/a. Así que iniciemos desde lo más básico y luego iremos a las relevancias.

No es más alarmante que lo viva una niña o un niño, un adolescente o una adolescente; el abuso sexual deja consecuencias a corto, mediano y largo plazo. Cada uno depende de la vivencia, del ambiente donde se desarrolla y del cómo se crea el ambiente de contención e intervención.

En la guía “Tratamiento psicológico de las víctimas de abuso sexual infantil intrafamiliar: un enfoque integrador”, desarrollada por  la revista Internacional de psicología clínica y de la salud, Behavioral Psychology, nos aportan datos bien específicos en el tema de la sexualidad y orientación sexual, basados en los expertos Enrique Echeburúa y Crisitina Guerricaechevarría, cito uno de sus párrafos:

La intervención terapéutica requiere modificar actitudes negativas e ideas distorsionadas sobre la sexualidad, así como abordar mitos y falsas creencias sobre las enfermedades de transmisión sexual o la homosexualidad. Merece especial mención este último punto, sobre todo en el caso de niños mayores o adolescentes varones que han sido víctimas de abuso por parte de un adulto de su mismo sexo y han experimentado algún tipo de placer en esos contactos. Lo ocurrido no denota necesariamente una orientación homosexual ni supone un determinismo sobre su orientación sexual futura. Asimismo, el terapeuta debe incluir, también en los casos precisos, el entrenamiento en habilidades de comunicación con las personas del sexo opuesto. Enrique Echeburúa y Crisitina Guerricaechevarría

Sin duda, el área sexual es afectada, pero la orientación sexual no es lo único que abarca el área sexual ni lo único a evaluar. El abuso sexual en niños y adolescentes es la exploración arbitraria y prematura de la sexualidad que va en contra de la voluntad propia. Parte del acompañamiento terapéutico está enfocado en descubrir el cómo la sexualidad ha sido afectada (recuerda que esto varía -una vez más- de acuerdo a la vivencia). En modo general y de manera importante, se realiza un abordaje en: minimizar y controlar los riesgos de repetir conductas sexualizadas con otros niños (abuso reactivo); crear un plan de prevención de abusos; trabajar el desarrollo de la asertividad, empatía y habilidades sociales para no callar ante situaciones desagradables; estimular expresión de deseos, sentimientos y malestares emocionales. Asimismo, se deben evaluar o abordar conductas de hipersexualidad (masturbación compulsiva, pornografía; exaltación de la curiosidad sexual; promiscuidad), y la falta de interés por lo sexual en etapas importantes del desarrollo, aparición de fobias a lo sexual o a estímulos relacionados a lo sexual. Por tanto, es un mito creer que el abuso sexual condiciona al niño o adolescente a una orientación sexual determinada, tampoco es la única área a trabajar.

En el mejor de los escenarios, lo que he visto detrás de esta pregunta llena de miedos alimentados por mitos y desconocimiento, es el deseo de ver a sus hijos/as formando familias funcionales y estables. En el peor de los escenarios solo hay miedo por quebrar modelos familiares y están muy lejos de pensar en lo que hoy el hijo/a necesita.  

  • 3. “¿Será un niño normal?”

Voy a iniciar con las preguntas que le entrego a ese papá o mamá: ¿qué es para ti tener “un hijo normal”? ¿Normal comparado/a con quién?

Piensa por un momento en tus vivencias a lo largo de tu vida, piensa en tus carencias (materiales o emocionales), en la crianza que recibiste, en el entorno que te desarrollaste, en la relación con papá y mamá, en la relación con otros… ¿Te sientes igual a otros?, ¿qué es lo que te determina como una persona “normal”?. Todos somos diferentes y enfrentamos la vida de manera diferente. Lo “normal” realmente debe ser transformar historias de dolor en superación y fortaleza (resiliencia). La “normalidad” es tan frágil como cambiante.

El daño que causa el abuso sexual infantil, -según estudios y en experiencia-, profundiza de acuerdo a la vinculación con el agresor, la duración y tipo de abuso sexual, la presencia de violencia y amenazas, y la edad de los chicos. La recuperación viene de un solo lugar: la acción y reacción de las figuras de protección. Eso es  como en cualquier otra área o conflicto que se presente en su desarrollo, una enfermedad que ponga en riesgo su vida, la muerte de alguno de los padres o una figura muy importante, bullying  u otras dificultades que se enfrenten en su desarrollo, y todos tendremos conflictos personales y familiares; entonces ninguno de nosotros estamos en el área de la normalidad según la creencia de muchos. Ahora bien, lo anormal es que existan estos pervertidos sexuales.

Como padre, madre o figuras de contención tienen la total posibilidad de otorgarle al niño o adolescente una vida plena aún después de un abuso sexual. Sin verles a través de la victimización, sino a través de la fortaleza que puedes brindarle. Lo normal es que los chicos tengan en quién refugiarse en las dificultades. ¡Conviértete en ese refugio! 

Detrás de esta pregunta llena de tristeza, mayormente he visto una súplica para  ayudar al hijo/a, la necesidad de una respuesta que conforte el alma, que le devuelva a papá o a mamá la esperanza. Y sí, podrá ser feliz, con todo tu apoyo.

Estas son solo 3 de las preguntas más frecuentes; cada uno puede tener diferentes inquietudes y cada pregunta es válida y con necesidad de una respuesta. Cada pregunta se despierta por las propias preocupaciones, necesidad de proteger y por los miedos de papá o de mamá, por  cada presión que reciben en lo social. Cada pregunta es importante para la intervención, cada pregunta le otorga al terapeuta una estrategia de abordaje familiar.

Vuélvanse unos preguntones y curiosos de la recuperación durante todo el proceso de intervención, expresen sus mayores temores, y sobre todo, estén prestos para cubrir las necesidades específicas de sus hijos/as. Aclarando sus dudas preparan el camino a la sanidad. Nuestros especialistas pueden brindarte el acompañamiento que necesitas durante este proceso, contáctanos, y déjanos saber tus inquietudes.  

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